sangrando por debajo de los inicios del cielo...
me retuerzo, me río, grito, canto y me sofoco...
sangre negra aparece.
tiene manitos, me saluda, dice que quiere fecundarse, dice que quiere tener garganta y sexo.
que quiere poseer mi alma y mis ojos, que anhela que le llame por cualquier nombre, que mis brazos sean esclavos del cuerpo que le daría...
si lo dejara dentro, si dejara a esa negra sangre hacer hogar...
siempre atenta a mi ciclo, se resiste a caer a quien sabe a qué mundos sucios.
y duele la barriga, la espalda y hasta el pelo...
yo le digo que me abandone, que aparezca en otros días cuando la grandeza de mi espíritu esté lista para recibirle y dejarme poseer por el pequeño ser...

